Como Internet no forma parte del negocio del cine (como bien claro ha dejado el presidente de la academia) a los que vivimos fuera del país no es que nos resulte muy fácil ver determinadas películas, así que sintiéndolo mucho, no tengo ni idea de si es justo o no el Goya a la mejor dirección novel, pero como siempre me dará una envidia horrorosa la gente que ha tenido la suerte de poder estudiar en la ESCAC, diré desde el rencor más absoluto que seguramente sea justo, pero no me alegra, y que seguramente pasará mucho tiempo hasta que consiga ver Arrugas, aunque de sus goyas si que me alegro mucho.
Las cosas en España siempre vienen a rebufo, y por eso este es el año de los malos, hace dos años todo el mundo cayó rendido ante Luis Tosar (y el fiero Malamadre) así que ¿qué toca este año? Malos, muchos protagonistas malos, cirujanos vengativos, policías corruptos, ingenieros que roban a los pobres, la siempre imprescindible dosis de fascistas, y algún que otro juez del que la mitad ya no sabemos muy bien ni que pensar… Y como aquí en nuestro país los malos campan a sus anchas no queremos Erin Brockovichs ni Harvey Milks que cambien las leyes del país y nos hagan ser mejores personas, aquí lo que queremos es matar, que los policías borrachos y corruptos acaben con los terroristas y que a los gobernantes y patrones les dejen con un tiro en la pierna al sol para que se los coman las ratas.
Gracias Dexter por enseñarnos el camino del mal como fuente de bondad.

Un breve paso por la alfombra roja:
Punto gordo : Axier Etxandia, si le miras directamente durante mas de 5 segundos te arden los ojos, esta bien innovar, pero hay cosas que no funcionan.

Obra maestra: ellas siempre lucen más y están más guapas que ellos, eso es un hecho, pero entre todas hay una que siempre destaca por guapa, por elegante, por saber estar, porque tiene sin duda la voz más bonita del todo el cine español, y esta vez como detalle más importante por que ha llegado andando. Silvia, eres perfecta.

Hay una cosa que nunca entiendo bien en esta ceremonia, si una película tiene las categorías importantes ¿existe algún tipo de ley por la que automáticamente se le nomine a todas las demás, y además le tengan que tocar un par? Porque quizás no se puede tener la mejor película sin tener al mejor director, o al mejor actor, pero definitivamente se puede ser la mejor película sin tener el mejor sonido o sin tener el mejor montaje, y creo que es un desprecio absoluto hacia las categorías técnicas que, aunque a veces salen bien, como en el caso del guión, se nominan, se recitan y reparten de carrerilla y al azar para que todo el mundo se vaya contento a casa, o si no que alguien me explique por qué le han dado el goya al mejor montaje a No habrá paz para los malvados y cómo no se ha caído el cielo sobre las cabezas de los que no han premiado la fotografía de La piel que habito.

Los premiados actorales sin embargo son siempre más difíciles y nunca se pueden decir si son absolutamente justos, porque siempre lo que nos inclina a decidir si se lo merecen o no, es: el discurso (el de los secundarios y revelaciones siempre suele ser el más entrañable y lacrimógeno de la gala, aunque el “yayo y los robots” de este año les he hecho añicos la tradición) y si el realizador les pincha en el momento en el que van a llorar a ellos o a sus rivales. Y como bien decía Segura, aquí nos gusta traer a los famosos internacionales para aparentar y pasearlos más que nada, porque nada podía arrebatarle el goya a Elena Anaya (y lo siento tengo que decirlo otra vez, una palabra y hubiera marcado la diferencia que llevo esperando años oír, aunque no sea justo esperar de ella lo que no hace ninguna) y poco tenía que hacer Banderas ante la resurrección de “el tío de los yogures”.

Y los premios estrella, si somos técnicos, no sentimentales, y premiamos el género para demostrar que en España no solo se hacen “películas de la guerra civil, de putas y de maricones” (definición literal de diferentes sectores de la población y que desde luego no compartimos) seamos valientes y premiemos el western, creo que Blackthorn es una película mucho más redonda que No habrá paz para los malvados y que La piel que habito, después de ver Nadie conoce a nadie pensaba que Mateo Gil debía volver a los guiones y no acercarse nunca más a una cámara, pero creo que Blackthorn sin ser una película que recordaré toda mi vida es una película mucho más respetuosa con el espectador y que no intenta que el ego desmesurado y las carencias y autocomplacencias se pasen a llamar marcas de estilo.
La venganza es la nueva forma de heroismo.